Trasplante y multiplicación del aloe vera

Trasplante y multiplicación del aloe vera

Cuando tengas que trasplantar tu aloe vera puedes aprovechar para comenzar son su multiplicación. Seguro que tendrás material de sobra. El aloe vera produce hijuelos que se pueden aprovechar para plantar en otra maceta e iniciar una nueva planta pues de hecho lo son, réplicas exactas de la planta madre. Del mismo modo se pueden también sacar algunos esquejes para multiplicar el aloe de este modo.

Aquí tenemos el aloe vera inicial con varios hijuelos y en una situación ciertamente comprometida. ¡Le falta espacio a la pobre planta! Si queremos aprovechar bien los hijuelos de nuestro aloe y que prendan bien en su nueva maceta es interesante esperar a que midan unos 8 cm de altura aproximadamente, al menos la mayoría de ellos, así nos aseguramos el éxito en la reproducción.

Ahora hay que sacar la planta de la maceta, si hemos dejado secar el sustrato podremos hacer esta tarea con mayor facilidad. Inclinamos la maceta y tiramos de la planta principal, por la base y con suavidad. En caso de que no salga podemos usar un cuchillo o algo parecido para despegar el cepellón de las paredes de la maceta.

 

La primera operación será eliminar la mayor parte del sustrato viejo e inspeccionar las raíces y los tallos. Quitaremos los que estén secos o muestren mal aspecto y para ello usaremos un cuchillo bien afilado.

Aquí podemos ver todo lo que se ha obtenido de esta planta de aloe. Tenemos la planta madre a la derecha y cuatro hijuelos a la izquierda. Podéis ver que el más pequeño no tiene raíces por eso es bueno esperar a que tengan un cierto tamaño pues nos aseguramos unas raíces en condiciones.

Preparamos las macetas para el trasplante y la multiplicación de nuestro aloe. Usaremos para ello sustrato corriente mezclado con arena gruesa o sustrato para cactus. No estará de más preparar una capa de un par de dedos de grava en el fondo de las macetas para asegurarse un buen drenaje.

Colocamos sustrato hasta 2/3 partes aproximadamente de la maceta y ponemos el aloe madre encima. Ahora rellenamos con más sustrato hasta 1 cm más o menos del borde superior.

Prepararemos del mismo modo las macetas para los hijuelos. Aquí se han plantado todos juntos pero es mejor plantar cada uno en una maceta.

Bien, llegados a este punto nos encontramos con dos tendencias. Hay jardineros que recomiendan regar de inmediato tras el trasplante y otros que recomiendan esperar un par de semanas. Yo recomendaría que si se han practicado cortes en el aloe durante el trasplante sí es interesante esperar ese tiempo para que cicatricen las heridas.

Puede que se nos haya roto algún tallo o lo hayamos cortado para equilibrar la planta. Es un buen momento para aprovecharlos y sacar algunos esquejes y seguir multiplicando nuestro aloe. El resultado no suele ser tan exitoso como en el caso de los hijuelos pero no perdemos nada por intentarlo.

El corte lo realizaremos con un cuchillo o navaja bien afilados y desinfectado con alcohol por ejemplo. Dejaremos secar la herida durante una semana para asegurarnos que no se infecte. Al cabo de este tiempo podemos usar hormona de enraizamiento y también miel como desinfectante antes de plantar el esqueje en el sustrato humedecido previamente.

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